La Fe Que Prevalece

Queridos Compañeros y Hermanos,

Yo quiero que usted tenga un entendimiento claro de cómo aplicar su fe. En la Palabra de Dios, Cristo Jesús nos explicó el proceso y el poder en nuestra fe. Dios nos ha equipado con la herramienta de fe para progresar en este mundo. Es parte de la armadura del creyente. Por medio de fe, podemos prevalecer en toda parte de esta vida. Podemos prevalecer en nuestra sanidad, nuestras finanzas, nuestro matrimonio, y toda área de nuestra vida. Por esa razón, es muy importante desarrollar y aumentar en la habilidad de usar nuestra fe.

La frase “el justo por su fe vivirá” está en la Biblia cuatro veces. (Habacuc 2:4; Romanos 1:17; Gálatas 3:11; Hebreos 10:38). Cuando el Espíritu Santo dice algo una vez es importante. Pero cuando Él repita una cosa es muy importante. Nuestro Padre quiere que nosotros sepamos la importancia de la herramienta de fe. Es la manera de vivir para el creyente. Es nuestra victoria. La Biblia proclama en I Juan 5:4 (RVC), Porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Y ésta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe. La fe es la victoria sobre la presión en sus relaciones, en su trabajo, y en su cuerpo. La victoria nos pertenece pero tenemos que acceder la victoria por medio de fe.

Todos los creyentes tienen la medida de fe.

Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. Romanos 12:3

Pero nuestra fe puede crecer.

Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás;

II Tesalonicenses 1:3

Por ejemplo, en la Biblia vemos niveles diferentes de nuestra fe. En Lucas 12:28, Cristo Jesús llamó la de Pedro una “poca fe.” Pero, de la fe del centurión en Mateo 8:10, Él dijo, «De cierto les digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe.» Una traducción dice, «ésta fe muy grande.» Otro ejemplo de los niveles de nuestra fe está en Romanos, capitulo cuatro. En versículo diecinueve, la Biblia habla de una fe débil y en verso veinte de una fe fuerte. Entonces, cada creyente reciba una medida de fe. Pero tenemos una responsabilidad de desarrollar nuestra fe. ¿Cómo? ¿Cuál es el proceso?

Primeramente, el creyente tiene que alimentar su fe. La Palabra de Dios es la comida espiritual para su fe. En Romanos 10:17, la Biblia dice, “La fe es por el oír y el oír es por la Palabra de Dios.” Otra traducción dice, “La fe proviene por el oír y el oír proviene por la Palabra de Dios.” La Palabra de Dios causará la fe construir o desarrollar en su espíritu. La Palabra de Dios fortalecerá su habilidad de creer en las promesas y proveerá la habilidad de recibirlas.

También, tenemos que desarrollar nuestra fe por medio de hacer ejercicios con nuestra fe. Tiene que aplicar su fe. Como sus músculos, si usted no usa su fe, no puede desarrollarla. Cristo explicó la operación o aplicación de nuestra fe. Él nos dijo, Tenga fe en Dios o tenga la fe de Dios. Opere la fe de Dios. Usa la fe de Dios. En Marcos 11:23 Cristo explicó la aplicación de nuestra fe, Porque de cierto les digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.

Fe viene por el oír pero está aplicada por el decir. Cualquiera persona que dijere a su problema, su obstáculo, o su ataque puede recibir los resultados de fe. Las palabras llenas de fe puede mover la montaña, la enfermedad, y toda maldición. La llave es usted tiene que decir algo. Para aplicar nuestra fe, tenemos que usar nuestra boca.

Usted tiene que tomar el paso de creer para llegar al paso del recibir. No puede recibir en la base de la necesidad. No puede recibir en la base del dolor. Debemos creer que tenemos en la base de lo que dice Dios. Luego, la manifestación vendrá. Mi familia, nuestra fe es nuestra responsabilidad. Dios nos ha provecho la fe pero tenemos que alimentarla y aplicarla. ¡La fe en su espíritu puede prevalecer sobre cada circunstancias en su vida! Vamos a construir nuestra fe para la gloria del Señor.

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El Acercamiento de Un Hijo

Queridos Compañeros y Amigos,

Hermanos míos, escúchenme cuando yo les digo, ¡Usted no es una victima! Usted no está bajo el control de su circunstancia o la condición de sus finanzas. No tiene que acercarse a Dios Padre para convencerle a cambiar su situación o sanar su cuerpo. En realidad, El Señor está hablándole a usted por medio de mis palabras en este momento. Dios Padre quiere convencerle a usted de la posición que usted tiene en Cristo. ¡Él quiere que usted sepa la victoria, la herencia y la autoridad que usted ya tiene en Cristo Jesús! ¡No es una victima! ¡No tiene que orar como una victima! ¡No tiene que permitir la maldición en su vida!

“Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo
por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo
que Él nos abrió…” – Hebreos 10:19-20ª

Este versículo explica que tenemos libertad para entrar. Nuestro Señor Jesús pagó un gran precio para proveernos esta libertad. Él dio Su vida como un sacrificio en la cruz. Como nuestro Cordero, Cristo Jesús abrió un camino al Padre Dios. Es un camino nuevo. Es un camino vivo. Nuestro acercamiento a Dios no es el acercamiento de una victima en una condición de falta, gobernada por el problema. ¡No! Cuando recibimos Cristo Jesús, tomamos una posición en Él, en Su victoria, en Su autoridad. Nuestro acercamiento es un acercamiento de un hijo de Dios con libertad y confianza. Esa es la voluntad de Dios para nuestras vidas.

“acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.” – Hebreos 10:22

Primeramente, note esto: el propósito de la redención de Cristo es que podemos acercarnos a la presencia de nuestro Dios Padre. En Santiago 4:8, la Biblia nos dice, “Acérquense a Dios, y Él se acercará a ustedes”. Tenemos libertad para entrar. Acerquémonos regularmente, cada día, con gozo y una expectativa.

Próximo, note la condición del corazón: sincero. Otra traducción dice “verdadero”. Juan 17:17 dice que la Palabra de Dios es la verdad. Para tener un corazón sincero a nuestra posición en Cristo o verdadero, tenemos que poner la Palabra dentro de nuestro corazón. Cristo nos explicó en Mateo 12:35, “El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas”. Podemos acercarnos al Padre Celestial con nuestros corazones llenos de Su Palabra, regocijándonos en Sus promesas y dando acción de gracias por Sus bendiciones.

También, la condición del corazón incluye la próxima frase, “en plena certidumbre de fe”. La fe es por el oír la Palabra. Para desarrollar su fe a la condición de seguridad, tiene que dar su enfoque a la Palabra de Dios. No puede permitir la situación causarle duda de su posición en Cristo. Plántese a si mismo en Efesios 2 y declare, “¡Dios, que es rico en misericordia, por Su gran amor con que me amó, me dio vida juntamente con Cristo (por gracia soy salvo) y juntamente con Cristo me resucitó, y asimismo me hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús!” Para desarrollar este tipo de fe, tiene que poner la Palabra en su boca y su corazón. Tiene que declararla!

Usted puede decir, “Gracias Señor que Cristo Jesús, mi Redentor, me lavó de mis pecados con Su sangre, y me hizo rey y sacerdote para Dios (Apocalipsis 1:5-6). Con gozo yo doy gracias que me hizo apto para participar de la herencia de los santos en luz. Gracias Dios Padre que me ha librado de la potestad de las tinieblas y trasladado al reino de Su amado Hijo Cristo Jesús (Colosenses 1:12-13). Yo estoy en Cristo. Soy nueva criatura; las cosas viejas pasaron; ¡he aquí todas son hechas nuevas! Y todo esto proviene de Dios, quien me reconcilió consigo mismo por Cristo (II Corintios 5:17-18)”.

Esto hace una gran diferencia en nuestro acercamiento al Padre. Dios puede responder a nuestras oraciones más efectivamente cuando hay fe en nuestros corazones. El Señor le dijo a uno de mis maestros en la Biblia, “Nunca pida algo que usted no tiene fe para recibir”. Mi maestro respondió, “Entonces, mis oraciones serán muy cortas.” El Señor explico, “Busque en Mi Palabra la respuesta o la promesa que aplique a su pedido. Construya Su fe en la promesa. Entonces, usted podrá pedir y recibir.” Esta es la misma cosa que el Señor nos dijo en Su Palabra en Juan 15:7, “Si permanecen en Mí, y Mis palabras permanecen en ustedes, pida todo lo que quiere, y les será hecho”.

Finalmente, yo quiero explicar la frase, “purificados los corazones de mala conciencia”. Sabemos que si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (I Juan 1:9). Hay muchos creyentes que han sido perdonados pero todavía tienen en sus conciencias un sentimiento de condenación.

“¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará sus conciencias de obras muertas
para que sirven al Dios vivo?
” – Hebreos 9:14

Mi familia, usted puede aplicar la sangre de Cristo sobre su conciencia y caminar en la libertad para entrar en la presencia de nuestro Dios Padre. Nuestro acercamiento esta establecido en la obra completa del Cordero de Dios, el Capitán de nuestra salvación, el Mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas. Por favor, tome su posición en Cristo y reciba la ayuda de su Padre Eterno. ¡Estoy orando por usted!

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La Palabra: Nuestra Espada

Queridos Compañeros y Amigos,

El creyente en Cristo Jesús nunca es la victima. En cualquier circunstancia, tenemos la ventaja porque somos nacidos de Dios. Somos la justicia de Dios en Cristo Jesús. El Capitán de nuestra salvación nos ha dado Su Nombre, Su Palabra, Su Sangre y Su Espíritu. Además, tenemos la armadura y la arma de Dios. Está explicado en Efesios 6:11-17.

11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.

Note que Dios nos ha dado Su armadura. No es una armadura de una calidad barata. Es la armadura de Nuestro Padre Dios. Nuestra parte es el vestirnos. Otras traducciones dicen de la palabra vestir: “Pónganse, Revístanse, Protéjanse, y Utilicen.” La armadura nos pertenece. Tenemos la responsabilidad de usarla. Como un atleta o un músico que practica muchas horas, tenemos que invertir nuestra atención en el sistema del Reino de Dios. El uso de la armadura es parte de la provisión del Reino.

Mi familia, es posible estar firme contra todo ataque del enemigo y toda fuerza de la maldición. En este verso, la palabra “asechanzas” significa las estrategias o las esquemas. En el idioma griego, lleva la idea de “con un camino.” El diablo quiere hacer un camino o una entrada dentro de su mente. En realidad, el nombre “diablo” es una descripción del método de nuestro adversario. “Dia” en el griego es “penetrar.” “Balo” significa “arrojar como una pelota o golpear algo contra.” El adversario arroja los pensamientos de duda o temor contra la mente. Las ideas equivocadas nos golpean en la mente. La estrategia del enemigo es construir un camino o una forma de pensar que no está en línea con los pensamientos de Dios Padre. Vamos a continuar en nuestro texto.

12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.

Tenemos que tomar la armadura para resistir. La habilidad de resistir y estar firme contra el ataque del enemigo viene de la armadura. La verdad, la justicia, el evangelio de la paz, la fe, la salvación y la Palabra de Dios son descritos como las partes de la armadura de un soldado. Todos funcionan para protegernos y para equiparnos. Nuestra responsabilidad es tomarla.

14 Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia,

15 y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.

16 Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.

17 Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios;

Vemos otra vez que tenemos que tomar la Palabra de Dios. Es nuestra espada. Es la misma espada que Nuestro Señor Jesús usó durante Su batalla contra el adversario. Es la misma espada que Él tiene según la descripción en Apocalipsis 1:16… ”de Su boca salía una espada aguda de dos filos.” ¡Cristo Jesús tiene ésta misma espada en Su boca!

Hebreos 4:12 nos dice, “Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos…” La palabra “eficaz” significa, “enérgico, activo, algo en acción, efectivo.” Cada Palabra de Dios está llena del poder de Dios. Una traducción de este verso dice, Porque la palabra que Dios habla es viva y llena de poder (haciéndola activa, operativa, lo que da energía, y efectiva)”.

La Palabra de Dios tiene la autoridad absoluta. Es algo inalterable y firmemente asegurado en el cielo. En Salmo 119:89 vemos que, “Para siempre, oh Jehová, permanece Tu Palabra en los cielos.” Tenemos que darle el lugar o la posición correcta en nuestras vidas. Debemos honrar la Palabra de Dios más que nuestros sentidos o emociones, más que nuestras tradiciones religiosas y más que el reporte de las circunstancias. Cristo declaró en Juan 17:17, “Santifícalos en Tu verdad. Tu Palabra es verdad.”

Mi familia, Dios nos ha dado Su Palabra Santa. ¡Es nuestra espada! ¡Es nuestro progreso!

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Como Estar Firme y Constante

Queridos Compañeros y Amigos,

El creyente tiene una victoria constante y firme. La Biblia dice en I Corintios 15:57, “Mas gracias sean dadas a Dios que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.” Este versículo es en el tenso presente. Dios nos da la victoria. Cada vez que usted lee este versículo, la victoria es fresca. La victoria está disponible continuamente en nuestras vidas.

Ya que la victoria es constante, nuestra posición de fe puede estar estable también. El Espíritu Santo nos instruye en I Corintios 15:58, “Estén firmes y constantes…” La traducción Reina Valera Contemporánea dice, “Manténganse firmes y constantes.” La victoria es de Dios. Nuestra parte es estar firme y constante en nuestra fe.

Para estar firme en fe, hay un área muy importante considerar. En Hebreos 4:14, la instrucción es “Retengamos nuestra profesión.” En el idioma griego, la palabra “profesión” significa “declaración.” Nuestra declaración es una parte importante de nuestra fe. Romanos 10:10 explica, “Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.” La declaración es la aplicación o activación de nuestra fe.

Note la misma frase en Hebreos 10:23, Mantengamos firme la profesión de nuestra fe sin fluctuar; que fiel es él que prometió.” Para estar firme y constante, tenemos que mantener nuestra declaración de fe. ¿Por qué puso El Espíritu Santo estas instrucciones en la Biblia para el creyente? La razón es porque hay situaciones y circunstancias que tratarán de movernos. Tenemos un adversario que quiere separarnos de la Palabra de Dios. Tenemos que desarrollar nuestra habilidad de mantener firme la profesión de nuestra fe.

Este verso, también usa la frase “sin fluctuar.” Esta frase en el griego significa “no inclinar en otra dirección, estar firme, inamovible, fijo.” Por ejemplo una persona puede declarar, “Señor, Su Palabra dice en I Pedro 2:24, “’Él mismo llevó en su cuerpo nuestros pecados al madero, para que nosotros, muertos ya al pecado, vivamos para la justicia. Por sus heridas fueron ustedes sanados’. Yo soy sano por sus heridas.” Esta es una declaración de fe en línea con la Palabra de Dios. Cuando un síntoma viene contra el cuerpo, esta persona tiene que mantener la declaración de fe. No puede permitir que su declaración se inclina a otra dirección. “Oh, yo pensé que fui sano pero evidentemente estoy enfermo.” ¡No! Nuestra parte es mantenernos firme y constante. Nuestra responsabilidad es mantener nuestra declaración en línea con lo que Dios ha dicho.

Santiago 1:6-8 tiene la descripción de la persona dudosa. “Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.” La persona vacilante cambiará con el cambio de la situación. Como el viento arrastra la onda del mar, la circunstancia arrastrará esta persona en una dirección diferente que la Palabra de Dios. El problema echará esta persona de una parte a otra. ¡Mi familia, esto no es la voluntad de Dios Padre para nosotros! Dios quiere que nosotros tengamos una vida estable. Él nos ha dado la victoria en nuestro Señor Jesucristo para equiparnos con la habilidad de estar firme y constante en nuestra fe. No importa la situación. No importa lo que pasa. Nuestra posición no debe cambiar.

El verso 7 de Santiago 1, dice que la persona irresoluta no puede recibir cosa alguna del Señor. Para recibir del Señor, tenemos que estar en la posición de fe. No podemos movernos a la posición de duda. ¡El creyente estable, firme, y constante puede recibir de Dios todo el tiempo!

Nuestra postura de fe influenciará cada aspecto de nuestras vidas. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos. Esto significa que su matrimonio, sus finanzas, y sus relaciones serán afectadas. Él no puede tener estabilidad en su vida natural si no tiene estabilidad en su vida espiritual. Pero, para el creyente firme en su fe es diferente. La persona constante es constante en todos sus caminos. Como el árbol plantado junto a corrientes de aguas, el creyente constante dará su fruto en su tiempo. Su hoja no cae. ¡Todo lo que hace prosperará!

Compañero, éste firme y constante. ¡Mantenga su declaración de fu porque fiel es Él que ha prometido!

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Las Oraciones de Intervención

Queridos Compañeros y Amigos,

En La Biblia, hay una historia de un hombre llamado Nehemías. Nehemías oyó de la condición de Jerusalén y Dios instruyó a Nehemías a construir las murallas destruidas. Estas murallas representaban la protección para las vidas de la familia de Nehemías. Posiblemente hay alguien en la familia de usted que no tiene poder sobre una adicción a las drogas o alcohol. Quizás alguien que usted ama está viviendo en una condición de depresión. ¿Está siendo usted o algún miembro de su familia atacado por la pornografía? ¿Están ellos en una banda o viviendo una vida de prostitución? Usted puede ayudarles a ellos reconstruir sus vidas.

La adversidad estaba presente en la reconstrucción a las murallas de Jerusalén. El enemigo quería tener el acceso continuo a la ciudad. El no deseaba que la gente tuviera una vida estable o protegida. El mismo ejemplo es verdad en la vida de sus seres queridos. Posiblemente la habilidad de su ser querido para defenderse a  si mismo ha sido destruida por la vergüenza, una adicción, el temor, u otra fuerzas destructivas en su vida. Ellos no tienen las armas para resistir la destrucción. Ellos no tienen la protección contra  situaciones en las cuales están siendo atacados como sus finanzas o condición física. El Señor usó a Nehemías para frustrar cada plan del enemigo. Nuestro Señor Cristo Jesús usará nuestras oraciones y fe para parar el avanzar en medio de la destrucción. Cristo nos usará para reconstruir la esperanza de nuestros seres queridos.

Así como El Señor necesitaba la cooperación de Nehemías. Cristo necesita nuestra cooperación también. El Señor tenía los recursos y provisión para reconstruir las murallas. Dios necesitaba que Nehemías hablara, pidiera y distribuyera. En la misma manera, nuestro Salvador tiene el poder y los recursos necesario para reconstruir la vida de nuestros seres queridos. Pero, Cristo quiere que hable usted la Palabra de Dios a su situación. Cristo nos instruyó en Mateo 9:38, “Pidan al Señor de la mies que envíe segadores a cosechar la mies.” El Señor necesita nuestras voces y nuestros corazones para distribuir Su amor, Su poder y Su autoridad a la situación.

Todo llego al punto en que para esta misión de reconstruir las murallas (Nehemías 4:16), era necesario para los constructores agarraran sus espadas en una mano y su herramienta en la otra. Para defender alguien que está en la esclavitud de las drogas, el alcohol, el temor, depresión, etc, requiere un espíritu fuerte. Tenemos que poder ignorar los síntomas y caminar por la fe. Necesitaremos operar la fuerza de la paciencia si el cambio no es evidente. Nuestros pensamientos tienen que estar agarrados en la promesa a pesar de que la situación esta demandando que nuestra mente se torne a lo negativo. El cuidar de su corazón es la acción más importante de esta batalla. La preocupación y ansiedad tratarán moverse a usted en forma de repuesta. Pero la respuesta es La Palabra de Dios en su corazón y en su boca.

Muchas de ustedes están conectados a este ministerio por que usted está creyendo tener un cambio en la vida de alguien cercano a usted. Otros de ustedes están en este lugar de necesidad para  tener fuerza y libertad para su propia vida. Este es el mensaje del Señor para usted. “No lleve la preocupación o el estrés de la situación. Descargue en Mi todas sus angustias!”

Un aspecto importante de las oraciones de intervención es saber como proteger su corazón de la angustia durante este tiempo. Usted no puede luchar efectivamente si usted tiene una carga pesada en su espalda. El Señor usará su voz de  fe, y sus oraciones. Pero la responsabilidad pertenece a Él. La fe viene de Él. La autoridad viene de Él. La Biblia nos dice en Primera Pedro 5:7, “Descarguen en Él todas sus angustias, porque Él tiene cuidado de ustedes.”  La Preocupación parará su fe. Ya que es una acción de temor. Cuando usted oye un sonido de desesperación en sus oraciones, ¡Pare! Vaya a La Palabra de Dios y reciba la evidencia del amor de Dios para su vida. Que en su vida reinen solo los síntomas de fe (Romanos 15:13 gozo y paz en la fe)

Pastor Felipe y yo, y toda la gente de Constructores de Fe están de acuerdo con su posición de fe para sus amados. Envíe sus peticiones y ponga los nombres de las personas en su familia que usted quiere tener libre de la destrucción. Cuando usted siembra su semilla, declare su fe. “¡Mi amado pertenece al Señor Cristo Jesús!” ¡Nuestro Salvador es fiel!

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El Poder en La Palabra Sembrada

Queridos Compañeros y Amigos,

Cristo Jesús contó una parábola que mucha gente llama “La parábola del Sembrador” para explicar como funciona el reino de Dios. Está localizada en Mateo 13; Lucas 8; y Marcos 4. Cuando los discípulos le preguntaron a Jesús sobre la parábola, Él dijo, “¿No saben esta parábola? ¿Cómo pues entenderán todas las parábolas?” ¡Es importante! Hay respuestas adentro de esta parábola.

En la parábola, hay un sembrador. El sembrador siembra la semilla en cuatro tipos de terreno. Mantenga en su mente que la semilla en cada situación era la misma. Una parte de la semilla cayó junto al camino. Una parte cayó en pedregales. Una parte cayó entre espinos y otra parte cayó en buena tierra. Sólo la semilla en buena tierra produjo una cosecha.

Jesucristo explicó que los tipos del terreno representa la condición del corazón. Vamos a ver la explicación del Señor de la versión Reina Valera Contemporánea:

“El sembrador es el que siembra la palabra. Algunos son como lo sembrado junto al camino. En ellos se siembra la palabra, pero enseguida, después de oírla, viene Satanás y les arrebata la palabra sembrada en su corazón. Otros son como lo sembrado entre las piedras. Al oír la palabra, enseguida la reciben con gozo; pero, como no tienen raíz, su vida es muy corta, y al venir las aflicciones o la persecución por causa de la palabra, enseguida tropiezan. Otros son como los que fueron sembrados entre espinos. Éstos son los que oyen la palabra, pero las preocupaciones de este mundo, el engaño de las riquezas, y la codicia por otras cosas, entran en ellos y ahogan la palabra, por lo que ésta no llega a dar fruto. Pero hay otros, que son como lo sembrado en buena tierra. Son los que oyen la palabra y la reciben, y rinden fruto; ¡dan treinta, sesenta y hasta cien semillas por cada semilla sembrada.”

Note que la palabra fue sembrado en el corazón “después de oírla”. Esto significa que para sembrar la semilla de la Palabra de Dios, tiene que ser una Palabra hablada. La palabra entró en sus corazones por el oír. Noten esta pregunta en Romanos 10:14, “¿Cómo creerán en aquel de quien no han oído?” El creer está producido por el oír. También en Romanos 10:17 se encuentra esta verdad, “Así que la fe es por el oír y el oír por la Palabra de Dios.” Además, Dios Padre usó Su voz para activar el poder en Su Palabra en el principio cuando dijo, “¡Sea la luz!” En otras palabras, el sembrador sembraba con su voz.

La semilla en cada situación era de la misma calidad. Es la Palabra de Dios. La Biblia nos dice que la Palabra de Dios ”es viva y eficaz” (Hebreos 4:12). Cristo Jesús dijo, “Las Palabras que yo les he hablado son espíritu y son vida.” Él declaró, ”El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35). Jesucristo ”sustenta todas las cosas con la Palabra de Su poder” (Hebreos 1:3). Según Salmo 119:89, “Para siempre, oh Jehová, permanece Tu Palabra en los cielos.” ¡Cada Palabra de Nuestro Señor tiene poder!

La condición de la tierra determinaba los resultados de la Palabra. Aunque cada Palabra de Dios tiene poder para producir y cambiar la vida, el corazón debe recibir la semilla. Esta palabra “recibir” significa, “agarrar algo, tomar con la mano, aceptar, reconocer como algo que le pertenece a usted, y admitir con aprobación.

Agarrar algo – Cuando usted oye la promesa en I Pedro 2:24, “Por cuya herida fueron sanados”, usted tiene que agarrarla con su fe. “Yo la recibo. Yo soy sano por Sus heridas. Cristo pagó el precio para obtener mi sanidad. Yo lo creo. Yo lo recibo.”

Tomar con la mano – Nuestras manos físicas no pueden tomar la Palabra de Dios porque es espiritual. Pero nuestro espíritu tiene una mano. Proverbios 18:21 dice, “La muerte y la vida están en el poder de la lengua.” En el idioma hebreo dice, “están en la mano de la lengua.” Su lengua funciona como una mano en el campo del espíritu. Usted puede tomar la Palabra con la mano de su lengua y declarar, “¡Esta promesa de Dios me pertenece a mí!”

Aceptar – La manera más fácil de aceptar es con acción de gracias. Cuando alguien nos da algo, lo recibimos con “¡Gracias! Estoy muy agradecido.” Si por fe, usted ha aceptado Filipenses 4:19, diga en voz alta, “¡Gracias a Dios quien ha suplido todo lo que necesito de las gloriosas riquezas que El me ha dado por medio de Cristo Jesús.”

Reconocer como algo que pertenece a usted – Si su teléfono está en la oficina de objetos perdidos, usted lo reclamaría. ¿Verdad? ¿Por qué? Porque el teléfono le pertenece a usted. ¡La bendición en la Palabra le pertenece a usted! ¡La sanidad en la Palabra le pertenece a usted! ¡La salvación de su familia le pertenece a usted! Usted tiene que reclamar las promesas con su fe.

Admitir con aprobación – En el tribunal, cuando el abogado quiere admitir evidencia en el caso, el tiene que declarar, “Yo quiero admitir la evidencia de este documento.” En su vida, usted puede admitir como evidencia a su caso la Palabra y la promesa de Dios Padre. Yo admito como evidencia Isaías 54:17, “Ninguna arma forjada contra mi prosperará. Yo condenaré toda lengua que se levante contra mi en juicio.”

Tenemos que determinar que vamos a ser la buena tierra que da fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno. Mi familia, ¡vamos a recibir la Palabra de Nuestro Padre Dios!

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Nuestro Acceso Al Padre Celestial!

Queridos Compañeros y Amigos,

Cuando Juan el Bautista anunció, “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”, la gente entendía el concepto de la sustitución. Por muchas generaciones, ellos habían sacrificado sus corderos cada año para cubrir sus pecados. Pero el anuncio de Juan el Bautista indicó algo diferente. El sacrificio de este Cordero, Cristo Jesús, no cubrió los pecados. El Cordero de Dios quitó el pecado. La sangre de Cristo Jesús tiene más valor que la sangre de los animales.

Desde el principio, Dios Padre deseaba relación con la humanidad. El pecado de Adán y Eva los separó a ellos de su comunión con Dios. Pero, Dios no los abandonó. Nuestro Padre Celestial preparó una cubierta para ellos. Génesis 3:21 dice, “Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió”. Los animales inocentes dieron sus vidas. La sangre de los animales fue derramada para cubrir los pecados de Adán y Eva.

La sangre es la manera de acercarse a Dios Padre. Abel le presentó a Dios una ofrenda aceptable. El presentó una ofrenda de sangre. Hebreos 11:4 explica que, “Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín…” Para ofrecer por la fe, Abel tenía que escuchar la palabra de Dios porque la fe viene por el oír. Sabemos que Caín escuchó la voz del Señor porque la conversación está escrita en Génesis 4:6-7. Dios le dijo a Caín, “Si bien hicieres…” Dios estaba diciendo, “Si usted trajere la sangre, yo miraría con agrado a su ofrenda también.”

Padre Dios continuaba enseñar el concepto de la sangre como una cubierta. Noé, después de su salida del arca, “edificó un altar a Jehová, y tomó de todo animal limpio y toda ave limpia y ofreció holocausto en el altar. La sangre derramó y percibió Jehová olor grato…” (Génesis 8:20-21).

El pacto entre Abraham y Dios estaba cubierto con la sangre. Dios si mismo pasó por entre los animales en la sangre para hacer el pacto con Abraham (Génesis 15:17). Muchos años después, mientras que Isaac y Abraham subieron al monte para ofrecer a Dios, Isaac preguntó, “He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?” Él sabía que ellos necesitaban la sangre.

Los descendientes de Abraham multiplicaban y llegaron a ser los hijos de Israel. De su esclavitud en Egipto, ellos le clamaron a Dios. Para prepararlos para su salida, Dios estableció la Pascua. ¡Ellos necesitaban tener una cubierta de sangre! Él les dijo, “Tómese cada uno un cordero… y tomarán de la sangre y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas… Yo veré la sangre y pasaré de ustedes” (Éxodo 12:3;7;13). En la sangre del cordero estaba la conexión al pacto de Dios sobre sus vidas. Su honra a la sangre proveyó la protección sobre sus familias.

Cincuenta días después, en la monte de Sinaí, la sangre estaba rociada sobre el libro del pacto, el altar, y luego sobre la gente (Éxodo 24:6-8). Con el contacto más intimo vino acceso más intimo. Dios declaró, “Harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos” (Éxodo 25:8).

En el tabernáculo, el enfoque estaba en la sangre. Del altar al propiciatorio, cada parte del santuario era santificado por la sangre. El Sumo Sacerdote entró cada año pero no sin la sangre (Hebreos 9:7). Cristo Jesús entró en el Lugar Santísimo en el cielo por Su propia sangre. El Cordero de Dios, con Su sangre más precioso y más valioso que la sangre de los animales, obtuvo nuestra eterna redención.

Cuatro veces en Juan 6:53-56, Cristo Jesús se refirió a Su sangre. Él dijo, “Si no come la carne del Hijo del Hombre, y bebe su sangre, no tiene vida en usted… El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna… porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida… Él que come mi carne y bebe mi sangre en mi permanece y yo en él.” Cristo está diciendo, “Yo soy su Cordero. Yo soy la Santa Cena”. En Mateo 26:28, Cristo dijo, “esto es mi sangre del Nuevo Pacto…beba de ella todos”. En otras palabras, recibe de Mi sangre todo beneficio que le pertenece a usted. Mi sangre ha pagado el precio para su redención.

Mi familia, tenemos acceso al Padre Celestial por la sangre de Cristo Jesús. Hebreos 10:19-20 dice, “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo por el camino nuevo y vivo… por eso, acerquémonos a Dios”. Yo le animo a usted, honre la sangre. Ponga su fe en el poder de la sangre. Vaya confiadamente a la presencia del Padre Dios y declare, “Papito, ¡te amo! ¡Estoy aquí para celebrar nuestra relación por la sangre de mi Señor, Jesucristo!”

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