Como Estar Firme y Constante

Queridos Compañeros y Amigos,

El creyente tiene una victoria constante y firme. La Biblia dice en I Corintios 15:57, “Mas gracias sean dadas a Dios que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.” Este versículo es en el tenso presente. Dios nos da la victoria. Cada vez que usted lee este versículo, la victoria es fresca. La victoria está disponible continuamente en nuestras vidas.

Ya que la victoria es constante, nuestra posición de fe puede estar estable también. El Espíritu Santo nos instruye en I Corintios 15:58, “Estén firmes y constantes…” La traducción Reina Valera Contemporánea dice, “Manténganse firmes y constantes.” La victoria es de Dios. Nuestra parte es estar firme y constante en nuestra fe.

Para estar firme en fe, hay un área muy importante considerar. En Hebreos 4:14, la instrucción es “Retengamos nuestra profesión.” En el idioma griego, la palabra “profesión” significa “declaración.” Nuestra declaración es una parte importante de nuestra fe. Romanos 10:10 explica, “Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.” La declaración es la aplicación o activación de nuestra fe.

Note la misma frase en Hebreos 10:23, Mantengamos firme la profesión de nuestra fe sin fluctuar; que fiel es él que prometió.” Para estar firme y constante, tenemos que mantener nuestra declaración de fe. ¿Por qué puso El Espíritu Santo estas instrucciones en la Biblia para el creyente? La razón es porque hay situaciones y circunstancias que tratarán de movernos. Tenemos un adversario que quiere separarnos de la Palabra de Dios. Tenemos que desarrollar nuestra habilidad de mantener firme la profesión de nuestra fe.

Este verso, también usa la frase “sin fluctuar.” Esta frase en el griego significa “no inclinar en otra dirección, estar firme, inamovible, fijo.” Por ejemplo una persona puede declarar, “Señor, Su Palabra dice en I Pedro 2:24, “’Él mismo llevó en su cuerpo nuestros pecados al madero, para que nosotros, muertos ya al pecado, vivamos para la justicia. Por sus heridas fueron ustedes sanados’. Yo soy sano por sus heridas.” Esta es una declaración de fe en línea con la Palabra de Dios. Cuando un síntoma viene contra el cuerpo, esta persona tiene que mantener la declaración de fe. No puede permitir que su declaración se inclina a otra dirección. “Oh, yo pensé que fui sano pero evidentemente estoy enfermo.” ¡No! Nuestra parte es mantenernos firme y constante. Nuestra responsabilidad es mantener nuestra declaración en línea con lo que Dios ha dicho.

Santiago 1:6-8 tiene la descripción de la persona dudosa. “Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.” La persona vacilante cambiará con el cambio de la situación. Como el viento arrastra la onda del mar, la circunstancia arrastrará esta persona en una dirección diferente que la Palabra de Dios. El problema echará esta persona de una parte a otra. ¡Mi familia, esto no es la voluntad de Dios Padre para nosotros! Dios quiere que nosotros tengamos una vida estable. Él nos ha dado la victoria en nuestro Señor Jesucristo para equiparnos con la habilidad de estar firme y constante en nuestra fe. No importa la situación. No importa lo que pasa. Nuestra posición no debe cambiar.

El verso 7 de Santiago 1, dice que la persona irresoluta no puede recibir cosa alguna del Señor. Para recibir del Señor, tenemos que estar en la posición de fe. No podemos movernos a la posición de duda. ¡El creyente estable, firme, y constante puede recibir de Dios todo el tiempo!

Nuestra postura de fe influenciará cada aspecto de nuestras vidas. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos. Esto significa que su matrimonio, sus finanzas, y sus relaciones serán afectadas. Él no puede tener estabilidad en su vida natural si no tiene estabilidad en su vida espiritual. Pero, para el creyente firme en su fe es diferente. La persona constante es constante en todos sus caminos. Como el árbol plantado junto a corrientes de aguas, el creyente constante dará su fruto en su tiempo. Su hoja no cae. ¡Todo lo que hace prosperará!

Compañero, éste firme y constante. ¡Mantenga su declaración de fu porque fiel es Él que ha prometido!

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Las Oraciones de Intervención

Queridos Compañeros y Amigos,

En La Biblia, hay una historia de un hombre llamado Nehemías. Nehemías oyó de la condición de Jerusalén y Dios instruyó a Nehemías a construir las murallas destruidas. Estas murallas representaban la protección para las vidas de la familia de Nehemías. Posiblemente hay alguien en la familia de usted que no tiene poder sobre una adicción a las drogas o alcohol. Quizás alguien que usted ama está viviendo en una condición de depresión. ¿Está siendo usted o algún miembro de su familia atacado por la pornografía? ¿Están ellos en una banda o viviendo una vida de prostitución? Usted puede ayudarles a ellos reconstruir sus vidas.

La adversidad estaba presente en la reconstrucción a las murallas de Jerusalén. El enemigo quería tener el acceso continuo a la ciudad. El no deseaba que la gente tuviera una vida estable o protegida. El mismo ejemplo es verdad en la vida de sus seres queridos. Posiblemente la habilidad de su ser querido para defenderse a  si mismo ha sido destruida por la vergüenza, una adicción, el temor, u otra fuerzas destructivas en su vida. Ellos no tienen las armas para resistir la destrucción. Ellos no tienen la protección contra  situaciones en las cuales están siendo atacados como sus finanzas o condición física. El Señor usó a Nehemías para frustrar cada plan del enemigo. Nuestro Señor Cristo Jesús usará nuestras oraciones y fe para parar el avanzar en medio de la destrucción. Cristo nos usará para reconstruir la esperanza de nuestros seres queridos.

Así como El Señor necesitaba la cooperación de Nehemías. Cristo necesita nuestra cooperación también. El Señor tenía los recursos y provisión para reconstruir las murallas. Dios necesitaba que Nehemías hablara, pidiera y distribuyera. En la misma manera, nuestro Salvador tiene el poder y los recursos necesario para reconstruir la vida de nuestros seres queridos. Pero, Cristo quiere que hable usted la Palabra de Dios a su situación. Cristo nos instruyó en Mateo 9:38, “Pidan al Señor de la mies que envíe segadores a cosechar la mies.” El Señor necesita nuestras voces y nuestros corazones para distribuir Su amor, Su poder y Su autoridad a la situación.

Todo llego al punto en que para esta misión de reconstruir las murallas (Nehemías 4:16), era necesario para los constructores agarraran sus espadas en una mano y su herramienta en la otra. Para defender alguien que está en la esclavitud de las drogas, el alcohol, el temor, depresión, etc, requiere un espíritu fuerte. Tenemos que poder ignorar los síntomas y caminar por la fe. Necesitaremos operar la fuerza de la paciencia si el cambio no es evidente. Nuestros pensamientos tienen que estar agarrados en la promesa a pesar de que la situación esta demandando que nuestra mente se torne a lo negativo. El cuidar de su corazón es la acción más importante de esta batalla. La preocupación y ansiedad tratarán moverse a usted en forma de repuesta. Pero la respuesta es La Palabra de Dios en su corazón y en su boca.

Muchas de ustedes están conectados a este ministerio por que usted está creyendo tener un cambio en la vida de alguien cercano a usted. Otros de ustedes están en este lugar de necesidad para  tener fuerza y libertad para su propia vida. Este es el mensaje del Señor para usted. “No lleve la preocupación o el estrés de la situación. Descargue en Mi todas sus angustias!”

Un aspecto importante de las oraciones de intervención es saber como proteger su corazón de la angustia durante este tiempo. Usted no puede luchar efectivamente si usted tiene una carga pesada en su espalda. El Señor usará su voz de  fe, y sus oraciones. Pero la responsabilidad pertenece a Él. La fe viene de Él. La autoridad viene de Él. La Biblia nos dice en Primera Pedro 5:7, “Descarguen en Él todas sus angustias, porque Él tiene cuidado de ustedes.”  La Preocupación parará su fe. Ya que es una acción de temor. Cuando usted oye un sonido de desesperación en sus oraciones, ¡Pare! Vaya a La Palabra de Dios y reciba la evidencia del amor de Dios para su vida. Que en su vida reinen solo los síntomas de fe (Romanos 15:13 gozo y paz en la fe)

Pastor Felipe y yo, y toda la gente de Constructores de Fe están de acuerdo con su posición de fe para sus amados. Envíe sus peticiones y ponga los nombres de las personas en su familia que usted quiere tener libre de la destrucción. Cuando usted siembra su semilla, declare su fe. “¡Mi amado pertenece al Señor Cristo Jesús!” ¡Nuestro Salvador es fiel!

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El Poder en La Palabra Sembrada

Queridos Compañeros y Amigos,

Cristo Jesús contó una parábola que mucha gente llama “La parábola del Sembrador” para explicar como funciona el reino de Dios. Está localizada en Mateo 13; Lucas 8; y Marcos 4. Cuando los discípulos le preguntaron a Jesús sobre la parábola, Él dijo, “¿No saben esta parábola? ¿Cómo pues entenderán todas las parábolas?” ¡Es importante! Hay respuestas adentro de esta parábola.

En la parábola, hay un sembrador. El sembrador siembra la semilla en cuatro tipos de terreno. Mantenga en su mente que la semilla en cada situación era la misma. Una parte de la semilla cayó junto al camino. Una parte cayó en pedregales. Una parte cayó entre espinos y otra parte cayó en buena tierra. Sólo la semilla en buena tierra produjo una cosecha.

Jesucristo explicó que los tipos del terreno representa la condición del corazón. Vamos a ver la explicación del Señor de la versión Reina Valera Contemporánea:

“El sembrador es el que siembra la palabra. Algunos son como lo sembrado junto al camino. En ellos se siembra la palabra, pero enseguida, después de oírla, viene Satanás y les arrebata la palabra sembrada en su corazón. Otros son como lo sembrado entre las piedras. Al oír la palabra, enseguida la reciben con gozo; pero, como no tienen raíz, su vida es muy corta, y al venir las aflicciones o la persecución por causa de la palabra, enseguida tropiezan. Otros son como los que fueron sembrados entre espinos. Éstos son los que oyen la palabra, pero las preocupaciones de este mundo, el engaño de las riquezas, y la codicia por otras cosas, entran en ellos y ahogan la palabra, por lo que ésta no llega a dar fruto. Pero hay otros, que son como lo sembrado en buena tierra. Son los que oyen la palabra y la reciben, y rinden fruto; ¡dan treinta, sesenta y hasta cien semillas por cada semilla sembrada.”

Note que la palabra fue sembrado en el corazón “después de oírla”. Esto significa que para sembrar la semilla de la Palabra de Dios, tiene que ser una Palabra hablada. La palabra entró en sus corazones por el oír. Noten esta pregunta en Romanos 10:14, “¿Cómo creerán en aquel de quien no han oído?” El creer está producido por el oír. También en Romanos 10:17 se encuentra esta verdad, “Así que la fe es por el oír y el oír por la Palabra de Dios.” Además, Dios Padre usó Su voz para activar el poder en Su Palabra en el principio cuando dijo, “¡Sea la luz!” En otras palabras, el sembrador sembraba con su voz.

La semilla en cada situación era de la misma calidad. Es la Palabra de Dios. La Biblia nos dice que la Palabra de Dios ”es viva y eficaz” (Hebreos 4:12). Cristo Jesús dijo, “Las Palabras que yo les he hablado son espíritu y son vida.” Él declaró, ”El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35). Jesucristo ”sustenta todas las cosas con la Palabra de Su poder” (Hebreos 1:3). Según Salmo 119:89, “Para siempre, oh Jehová, permanece Tu Palabra en los cielos.” ¡Cada Palabra de Nuestro Señor tiene poder!

La condición de la tierra determinaba los resultados de la Palabra. Aunque cada Palabra de Dios tiene poder para producir y cambiar la vida, el corazón debe recibir la semilla. Esta palabra “recibir” significa, “agarrar algo, tomar con la mano, aceptar, reconocer como algo que le pertenece a usted, y admitir con aprobación.

Agarrar algo – Cuando usted oye la promesa en I Pedro 2:24, “Por cuya herida fueron sanados”, usted tiene que agarrarla con su fe. “Yo la recibo. Yo soy sano por Sus heridas. Cristo pagó el precio para obtener mi sanidad. Yo lo creo. Yo lo recibo.”

Tomar con la mano – Nuestras manos físicas no pueden tomar la Palabra de Dios porque es espiritual. Pero nuestro espíritu tiene una mano. Proverbios 18:21 dice, “La muerte y la vida están en el poder de la lengua.” En el idioma hebreo dice, “están en la mano de la lengua.” Su lengua funciona como una mano en el campo del espíritu. Usted puede tomar la Palabra con la mano de su lengua y declarar, “¡Esta promesa de Dios me pertenece a mí!”

Aceptar – La manera más fácil de aceptar es con acción de gracias. Cuando alguien nos da algo, lo recibimos con “¡Gracias! Estoy muy agradecido.” Si por fe, usted ha aceptado Filipenses 4:19, diga en voz alta, “¡Gracias a Dios quien ha suplido todo lo que necesito de las gloriosas riquezas que El me ha dado por medio de Cristo Jesús.”

Reconocer como algo que pertenece a usted – Si su teléfono está en la oficina de objetos perdidos, usted lo reclamaría. ¿Verdad? ¿Por qué? Porque el teléfono le pertenece a usted. ¡La bendición en la Palabra le pertenece a usted! ¡La sanidad en la Palabra le pertenece a usted! ¡La salvación de su familia le pertenece a usted! Usted tiene que reclamar las promesas con su fe.

Admitir con aprobación – En el tribunal, cuando el abogado quiere admitir evidencia en el caso, el tiene que declarar, “Yo quiero admitir la evidencia de este documento.” En su vida, usted puede admitir como evidencia a su caso la Palabra y la promesa de Dios Padre. Yo admito como evidencia Isaías 54:17, “Ninguna arma forjada contra mi prosperará. Yo condenaré toda lengua que se levante contra mi en juicio.”

Tenemos que determinar que vamos a ser la buena tierra que da fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno. Mi familia, ¡vamos a recibir la Palabra de Nuestro Padre Dios!

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Nuestro Acceso Al Padre Celestial!

Queridos Compañeros y Amigos,

Cuando Juan el Bautista anunció, “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”, la gente entendía el concepto de la sustitución. Por muchas generaciones, ellos habían sacrificado sus corderos cada año para cubrir sus pecados. Pero el anuncio de Juan el Bautista indicó algo diferente. El sacrificio de este Cordero, Cristo Jesús, no cubrió los pecados. El Cordero de Dios quitó el pecado. La sangre de Cristo Jesús tiene más valor que la sangre de los animales.

Desde el principio, Dios Padre deseaba relación con la humanidad. El pecado de Adán y Eva los separó a ellos de su comunión con Dios. Pero, Dios no los abandonó. Nuestro Padre Celestial preparó una cubierta para ellos. Génesis 3:21 dice, “Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió”. Los animales inocentes dieron sus vidas. La sangre de los animales fue derramada para cubrir los pecados de Adán y Eva.

La sangre es la manera de acercarse a Dios Padre. Abel le presentó a Dios una ofrenda aceptable. El presentó una ofrenda de sangre. Hebreos 11:4 explica que, “Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín…” Para ofrecer por la fe, Abel tenía que escuchar la palabra de Dios porque la fe viene por el oír. Sabemos que Caín escuchó la voz del Señor porque la conversación está escrita en Génesis 4:6-7. Dios le dijo a Caín, “Si bien hicieres…” Dios estaba diciendo, “Si usted trajere la sangre, yo miraría con agrado a su ofrenda también.”

Padre Dios continuaba enseñar el concepto de la sangre como una cubierta. Noé, después de su salida del arca, “edificó un altar a Jehová, y tomó de todo animal limpio y toda ave limpia y ofreció holocausto en el altar. La sangre derramó y percibió Jehová olor grato…” (Génesis 8:20-21).

El pacto entre Abraham y Dios estaba cubierto con la sangre. Dios si mismo pasó por entre los animales en la sangre para hacer el pacto con Abraham (Génesis 15:17). Muchos años después, mientras que Isaac y Abraham subieron al monte para ofrecer a Dios, Isaac preguntó, “He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?” Él sabía que ellos necesitaban la sangre.

Los descendientes de Abraham multiplicaban y llegaron a ser los hijos de Israel. De su esclavitud en Egipto, ellos le clamaron a Dios. Para prepararlos para su salida, Dios estableció la Pascua. ¡Ellos necesitaban tener una cubierta de sangre! Él les dijo, “Tómese cada uno un cordero… y tomarán de la sangre y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas… Yo veré la sangre y pasaré de ustedes” (Éxodo 12:3;7;13). En la sangre del cordero estaba la conexión al pacto de Dios sobre sus vidas. Su honra a la sangre proveyó la protección sobre sus familias.

Cincuenta días después, en la monte de Sinaí, la sangre estaba rociada sobre el libro del pacto, el altar, y luego sobre la gente (Éxodo 24:6-8). Con el contacto más intimo vino acceso más intimo. Dios declaró, “Harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos” (Éxodo 25:8).

En el tabernáculo, el enfoque estaba en la sangre. Del altar al propiciatorio, cada parte del santuario era santificado por la sangre. El Sumo Sacerdote entró cada año pero no sin la sangre (Hebreos 9:7). Cristo Jesús entró en el Lugar Santísimo en el cielo por Su propia sangre. El Cordero de Dios, con Su sangre más precioso y más valioso que la sangre de los animales, obtuvo nuestra eterna redención.

Cuatro veces en Juan 6:53-56, Cristo Jesús se refirió a Su sangre. Él dijo, “Si no come la carne del Hijo del Hombre, y bebe su sangre, no tiene vida en usted… El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna… porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida… Él que come mi carne y bebe mi sangre en mi permanece y yo en él.” Cristo está diciendo, “Yo soy su Cordero. Yo soy la Santa Cena”. En Mateo 26:28, Cristo dijo, “esto es mi sangre del Nuevo Pacto…beba de ella todos”. En otras palabras, recibe de Mi sangre todo beneficio que le pertenece a usted. Mi sangre ha pagado el precio para su redención.

Mi familia, tenemos acceso al Padre Celestial por la sangre de Cristo Jesús. Hebreos 10:19-20 dice, “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo por el camino nuevo y vivo… por eso, acerquémonos a Dios”. Yo le animo a usted, honre la sangre. Ponga su fe en el poder de la sangre. Vaya confiadamente a la presencia del Padre Dios y declare, “Papito, ¡te amo! ¡Estoy aquí para celebrar nuestra relación por la sangre de mi Señor, Jesucristo!”

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¡Construyendo Fe en EL Nombre de Jesús!

Queridos Compañeros y Amigos,

Yo quiero explicar algo muy importante y poderoso para su vida. ¡Cristo Jesús nos ha dado Su Nombre! ¡Es verdad! Tenemos acceso al Nombre más poderoso en el universo entero. El Nombre de Cristo Jesús nos pertenece. Déjeme explicar. La Biblia nos dice que Dios Padre le ha dado a Jesús el nombre sobre todo nombre.

“Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre…” – Filipenses 2:9

Este nombre es más que la manera de introducir a Jesús. Este nombre incluye una posición. Nuestra Padre Celestial le ha dado a Jesús la posición más alta. Él exaltó a Jesús hasta lo sumo. El Nombre de Jesús representa toda la autoridad, el poder y los recursos que son parte de Su posición. La autoridad de este Nombre poderoso funciona en los cielos, en la tierra, y debajo de la tierra.

“Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.” – Filipenses 2:10-11

Cristo Jesús dijo en Mateo 28:18, “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.” La palabra “potestad” significa “autoridad, el derecho de gobernar, el derecho de controlar, el dominio, el área o ámbito de jurisdicción.” Posiblemente los discípulos no entendieron la plenitud de lo que había ocurrido en la muerte y resurrección de Cristo Jesús. Pero, ellos creyeron las Palabras de Su Señor. Ellos creyeron que Cristo Jesús había obtenido la autoridad completa. Los discípulos empezaron a usar el Nombre de Jesús para distribuir el poder de Su Señor en el mundo eterno.

En Efesios 1:17-21 vemos una oración importante. El Espíritu Santo, por medio del Apóstol Pablo, está orando para que el creyente, “Sepa la supereminente grandeza de su poder…la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole…sobre todo principado, y autoridad, y poder, y señorío, y sobre todo nombre que se nombra…” Dios Padre quiere que nosotros sepamos ese es el poder que funciona en el creyente. Mi familia, ese mismo poder, el poder que resucitó a Cristo y lo sentó, nos ha resucitado de los muertos y nos ha sentado juntamente con El.

“Y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús…” – Efesios 2:6

Cristo Jesús es nuestra cabeza. ¡Somos Su cuerpo! Tenemos la habilidad y la responsabilidad de representar Su voluntad en toda situación. Dios Padre le ha dado a Jesús el Nombre sobre todo nombre. ¡Cristo Jesús nos ha dado el privilegio de usar ese mismo Nombre!

Cuando yo me casé con mi esposo, él no tomó mi nombre. Legalmente, mi nombre cambió. Yo tomé el nombre de mi marido. Legalmente, mi nombre es Sra. Felipe Steele. Mi esposo es la cabeza de nuestro matrimonio. Él me ha dado su nombre.

De la misma manera, Cristo Jesús nos ha dado el derecho de usar Su Nombre. En Juan 16:24, Cristo nos instruyó, “Pidan en mi Nombre y recibirán.” La iglesia es la única representante en el mundo que tiene el derecho legal para usar el Nombre de Cristo Jesús. Compañero, estoy orando para que usted reciba un entendimiento total del privilegio que tenemos.

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¡Recibiendo La Victoria Que Tenemos en Cristo!

Queridos Compañeros y Amigos,

Nuestra victoria ya existe. Tenemos ésta victoria en Cristo Jesús. No necesitamos ganar la victoria. La batalla ya está ganada. No necesitamos buscar la victoria. La victoria ya está aquí. Sólo necesitamos recibir la victoria que nos pertenece por medio de una relación con Cristo Jesús como nuestro Señor. Padre Dios nos ha dado la misma victoria que Jesucristo tiene. La victoria que Cristo Jesús obtuvo en Su muerte y Su resurrección ya nos pertenece. Cuando Cristo Jesús llegó a ser nuestro Salvador, ¡nosotros nos conectamos a Su victoria!

“Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro
Señor Jesucristo.” – I Corintios 15:57

Quizá piensa, “Pastora Michelle, no hay evidencia de victoria en mi vida en este momento. Tengo dolor. Tengo problemas. Estoy triste.” ¡Mi compañero! ¡La Palabra es la verdad! Dios no puede mentir. Su situación tiene que cambiar cuando la Palabra es aplicada. Es posible que no haya recibido lo que le pertenece a usted. Padre Dios quiere que usted reciba la victoria sobre toda enfermedad, toda maldición y toda cosa de las cuales Cristo nos ha redimido.

Fe en Cristo Jesús y Su victoria absoluta puede cambiar cualquier situación. La Biblia nos dice, “y (Cristo Jesús) despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz” (Colosenses 2:15). No hay ningún poder del enemigo que puede funcionar contra usted. Usted está en Cristo Jesús. Nuestro Redentor tiene el poder y la autoridad sobre toda la habilidad del enemigo. Jesucristo derrotó el temor de la muerte, el control del pecado y los resultados de la maldición. Cuando nosotros desarrollamos nuestra fe en el triunfo de la cruz, es muy fácil recibir la victoria de Cristo para cambiar la circunstancia.

La muerte de Cristo en la cruz estableció la posición de la autoridad de Cristo y nuestra victoria. Filipenses 2:9 explica que “por lo cual (Su muerte en la cruz) Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre.” Cristo Jesús, por medio de Su obediencia perfecta a la voluntad de Dios, obtuvo la posición de autoridad más alta en el universo. Cristo Jesús es el gobernador del universo. Después de Su muerte y resurrección, Él dijo, “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.” Este anuncio necesita estar en nuestros corazones. Cristo Jesús posee toda potestad.

Cuando nosotros recibimos Cristo Jesús como nuestro Salvador, Padre Dios nos “dio vida juntamente con Cristo y juntamente con Él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús” (Efesios 2:5-6). Nuestra salvación incluye la posición de la autoridad de Cristo Jesús. Nuestra victoria, la victoria de Jesucristo, opera de ésta posición. Tenemos que tratar con cada situación en nuestras vidas desde ésta posición. Diga en voz alta, “¡Estoy en Cristo Jesús, sentando juntamente con Él en la posición de Su victoria.”

Una gran cosa de nuestra vida en Cristo Jesús es que Él nos lleva y nos guía en Su triunfo.

“Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.” – II Corintios 2:14

Esto significa que diariamente Dios nos guiará a la victoria en todas las circunstancias y situaciones con las que nos podemos encontrar. Este versículo es una promesa divina. Podemos poner nuestra fe en el hecho que Dios nos llevará siempre en triunfo durante cada momento en nuestra vida. ¡Toda la gloria sea a Dios! En el plan de Dios, nuestras vidas son gobernadas con la bendición. ¡En el calendario que Dios tiene para nuestras vidas, hay victoria todos los días! La provisión de la victoria de Cristo está disponible cada día. Padre Dios nos llevará en el triunfo de Cristo. Nuestra parte es seguirlo. Compañero, ¡estoy orando por usted! ¡Gracias por ser un Constructor de Fe!

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¡La Resistencia Que Fe Proveerá!

Queridos Compañeros y Amigos,

En los meses pasados, aprendimos mucho sobre las acciones de nuestra fe. Aprendimos que tenemos una herencia y fe es la manera de recibirla. También, aprendimos que toda la provisión que nos pertenece esta en la forma de una promesa. Toda promesa de Nuestro Padre Celestial es activada por la herramienta de fe. Este mes, vamos a aprender como la fe provee una resistencia contra toda maldición y ataque del enemigo.

Primeramente, es importante establecer la fundación de nuestra victoria. Cristo Jesús nos ha dado la victoria sobre todo el poder del enemigo. Esta victoria nos pertenece por medio del nuevo nacimiento. Es parte de nuestra herencia. Cuando aplicamos nuestra fe sobre una situación, aplicamos nuestra victoria sobre la situación.

“Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.” – I Juan 5:4

Cuando enfrentamos un obstáculo, tenemos que recordar, “Yo tengo la victoria por medio de Cristo sobre esta situación. Tengo que mantener la victoria con las herramientas que Cristo Jesús me ha dado.” Si pensamos que somos victimas o bajo el control de la circunstancia, no vamos a resistir la situación. Con el nombre de Jesucristo, la aplicación de Su sangre y la Palabra de Dios, podemos cambiar la corriente de muchas circunstancias en nuestras vidas.

La maldición es la corriente en el mundo. El diablo es llamado el dios de este mundo. Pero el creyente (la persona que ha recibido a Jesucristo como su Señor y Salvador) no está bajo el control de la maldición o el poder del enemigo. Cristo despojó a los principados y a las potestades de este mundo. Él los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz (Colosenses 2:15). Cuando recibimos Cristo como Señor, Padre Dios nos libró de la potestad de las tinieblas y nos traslado al reino de su amado Hijo (Colosenses 1:13). Podemos enfrentar cada ataque del enemigo de esta posición en Cristo (en Su reino) porque nuestra victoria funciona aquí. Tenemos que tratar con las circunstancias que proviene de la maldición desde nuestro lugar en Cristo Jesús. Nuestras herramientas espirituales sólo funcionan en este lugar.

“Sea sobrios, y vele; porque su adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resista firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en sus hermanos en todo el mundo.” – I Pedro 5:8-9

La instrucción al creyente en el Nuevo Testamento no es “Tenga una batalla con el diablo.” Nuestra batalla es la buena batalla de fe. Es la batalla de mantener la palabra en el corazón y no permitir la duda. Pero la instrucción al creyente en relación al diablo es “Resístalo en fe.” En otras palabras, “Cristo ya ha logrado la victoria sobre él. Mantenga esta victoria.” Nuestra fe es la herramienta que resistirá cualquier arma que el adversario trata de usar contra nosotros.

En Efesios 6:16 la Biblia dice:

“Sobre todo, tome el escudo de la fe, con que puedan apagar todos los dardos de fuego del maligno.”

Nuestra parte es tomar el escudo de fe sobre toda parte de nuestras vidas. En este versículo, el Apóstol Pablo se refirió a la armadura de un soldado romano. Su escudo cubría su cuerpo entero. La fe que Dios nos ha proveído es suficiente para cubrir cada parte de nuestra vida. Sus hijos, su matrimonio, sus finanzas, la sanidad de su cuerpo y toda parte de su vida pueden ser cubierto con su fe.

Ellos cubrían los escudos con cuero y los remojaban en agua. Como resultado, sus escudos eran duros e impenetrables. Los dardos de fuego no podían quemarla. De la misma manera, podemos remojar nuestra fe en el agua de la Palabra. La fe es por el oír y el oír, por la palabra de Dios. Tenemos que asegurar que nuestros escudos de fe tienen el cuidado apropiado.

Mi familia, nuestro Padre Dios nos ha dado Su fe para recibir nuestra herencia, activar Sus promesas, y resistir todas las cosas de las cuales Cristo nos ha redimido. En este año 2015, yo me dedico a mi misma a construir la fe de ustedes. Juntos, vamos a lograr el plan que Padre Dios tiene para nosotros.

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¡La Promesa Que Fe Activará!

Queridos Compañeros y Amigos,

Yo quiero construir su fe porque fe es necesario para funcionar en este mundo. El mes pasado, aprendimos sobre la herencia que fe recibirá. Fe es la manera de recibir las provisiones de nuestra herencia en Cristo Jesús. Somos herederos de Dios y coherederos con Cristo. Para recibir esta herencia, tenemos que usar la herramienta de fe.

Pero, la herramienta de fe tiene otra acción. Usted puede usar fe no sólo para recibir. Nuestra fe activará la promesa de Dios. Nuestro Padre Celestial nos ha dado Su provisión en la forma de una promesa.

“Por medio de ellas (La gloria y excelencia de Dios) nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas (Las promesas) ustedes lleguen a ser partícipes de la naturaleza divina…” – II Pedro 1:4 (RVC)

Nuestra sanidad ya nos pertenece en la forma de una promesa. La bendición sobre nuestra familia ya existe. Está en la promesa. La habilidad de prosperar está disponible en la promesa de Dios. Para activar la corriente de esta provisión, tenemos que usar la herramienta de fe para activar la promesa en nuestra vida.

Tenemos que entender que la promesa de Dios es diferente que una promesa de un hombre natural. Vemos en Números 23:19, “Dios no es hombre, para que mienta.” ¡Dios no puede mentir! La Biblia nos dice en Hebreos 6:18, “Es imposible que Dios mienta…” Otra evidencia está en Tito 1:2, “en la esperanza de vida eterna, la cual Dios, que no miente prometió…” Por consiguiente, toda promesa de Dios es garantizada. Por ejemplo, Padre Dios me prometió la salvación de mis hijos.

“Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.” – Hechos 16:31

Es seguro. Yo puedo poner mi confianza en la fidelidad y sinceridad de Dios. ¡Yo le creo a Dios! Con mi fe, la promesa está activada. En la misma manera, tengo una promesa de sanidad.

“Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero,
para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.” – I Pedro 2:24

Note el verbo está en el tiempo pasado. Nuestra sanidad ya existe. Cristo Jesús ha pagado el precio para nuestra sanidad. Nuestra sanidad está disponible para ser activada con la herramienta de fe. Nuestra batalla no es una batalla para obtener la victoria sobre el diablo. Cristo Jesús ya lo ha derrotado. Nuestro Señor nos ha dado Su victoria. Sólo tenemos que mantenerla. Nuestra parte es tener fe en lo que Cristo ha hecho y nos ha dado. Es una buena batalla de fe. Es un enfoque de nuestro corazón en las realidades espirituales. Es caminar en las verdades del reino de Dios. Nuestra fe en Su Palabra es la herramienta para activar la victoria que nos pertenece.

La Biblia está llena de testimonios de personas que activaron lo que Nuestro Padre Celestial prometió. ¡Mire a Sara! Ella trató de concebir un hijo por muchos años. Cuando ella tenía noventa años, ella dio a luz su hijo Isaac. Sara activó la promesa con fe en lo que Dios había prometido.

“Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir;
y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque crey
ó que era fiel quien lo había prometido.” – Hebreos 11:11

Ella creyó en la promesa y la sinceridad de Él que había prometido. Sin la evidencia en el campo natural, ella creyó. Con una situación que parecía imposible, ella creyó.

Usted puede creer para su sanidad aunque su cuerpo tiene los síntomas. Usted puede creer para su prosperidad aunque no tiene una educación o una carrera espectacular. Usted puede creer en la promesa de Dios de salvar sus hijos a pesar de que ellos estén adictos a las drogas. En realidad, la situación no cambiará a menos que usted use su fe para activar la promesa.

A mi, me gusta este versículo en Isaías 53:1:

“¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?”

Si usted quiere la manifestación del poder de Dios, tiene que creer. A el que ha creído, la salvación, el poder para prosperar, el poder para ser sano, la habilidad de activar la promesa de Dios ha sido manifestado.

Compañero, usted tiene fe. ¡Sólo tiene que usar su fe como una herramienta!

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¡La Herencia Que Fe Recibirá!

Queridos Compañeros y Amigos,

¡Somos redimidos! ¿Qué significa esta frase en su percepción? ¿Tiene usted la fe en su corazón sobre su posición en Cristo o solo tiene la información en su mente? Para obtener los beneficios de la redención disponibles en Cristo Jesús, tenemos que usar nuestra fe. Nuestra fe es la herramienta necesaria para recibir los privilegios de nuestra herencia. Nuestra fe es la llave necesaria para activar la promesa de Dios. Además, esta fe es la arma necesaria para resistir la maldición en la tierra. Este mes, yo quiero explicar la conexión entre nuestra fe y nuestra redención en Dios.

Fe empieza donde la voluntad de Dios es conocida. La Biblia contiene los detalles de la voluntad de Dios. El Nuevo Testamento es la voluntad de nuestro Padre Dios para el creyente en Cristo Jesús. Por medio de Su sangre, tenemos la vida eterna, tenemos una naturaleza divina, tenemos la libertad del pecado. Según Efesios capítulo dos, nuestro Padre Dios nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús.

“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.”
                                                                                                                                   – Romanos 8:16-17

Nuestra posición en Cristo provee una herencia. Tenemos la misma herencia que Nuestro Redentor, Jesucristo, tiene. ¡Somos coherederos con Cristo! Esto está disponible ahora. No tenemos que morir para recibirlo. No tenemos que ir al cielo para recibirlo. Por fe, recibimos los beneficios de nuestra herencia en esta vida. Determine en su corazón, “¡Lo que la Biblia dice, yo lo recibo!” La Biblia dice somos coherederos con Cristo. Nuestra parte es creerlo. Tome su posición como un coheredero. Vea lo que usted tiene en su herencia según Gálatas, capítulo tres.

“Y ahora que pertenecen a Cristo, son verdaderos hijos[a] de Abraham. Son sus herederos, y la promesa de Dios a Abraham les pertenece a ustedes.”
– Gálatas 3:29 (NTV)

¡Gloria a Dios! La promesa de Dios a Abraham nos pertenece. Sabemos que Dios le dio a Abraham la bendición. Estamos conectados a la bendición por medio de Cristo Jesús. “Mediante Cristo Jesús, Dios bendijo a los gentiles con la misma bendición que le prometió a Abraham,” Gálatas 3:14 (NTV). La bendición nos pertenece. En la bendición esta el poder de Dios para dominar en la tierra, para fluir en la abundancia de Su provisión, y para experimentar la victoria sobre la adversidad.

La bendición es un instrumento muy poderoso. Cuando nuestro Padre Dios les declaró a Adán y Eva la bendición, fueron las primeras palabras que oyeron. En la bendición, Dios dio la autoridad sobre la tierra. La bendición contiene la habilidad sobrenatural para fructificar y prosperar. En la bendición a Abraham Dios dio la misma cosa. La Biblia nos dice en Romanos 4:13 ”La promesa de que sería heredero del mundo, fue dada a Abraham o a su descendencia no por la Ley sino por la justicia de la fe.”

Hermanos, nuestro Padre Dios tiene un plan para nosotros. Es más de lo que ha entrado en nuestras mentes naturales. Dios nos está revelando, por medio del Espíritu Santo, lo que Él ha preparado para nosotros. Nuestra posición en Cristo, nuestra autoridad en este mundo, nuestra victoria y bendición son aspectos de nuestra herencia.

Posiblemente usted está pensando ¿Como recibo esta herencia, esta bendición ahora? Mi respuesta es: “Por fe.” Déjeme explicar:

  • Fe viene por el oír. Romanos 10:17 ”Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” Tenemos que construir fe en nuestra posición en Cristo. Tenemos que oír la Palabra de Dios que explica la autoridad que tenemos, la herencia que tenemos y la justicia que somos. Para desarrollar fe en una área, se requiere que nosotros oigamos lo que El Padre Dios dice sobre ese tema.
  • Fe funciona por el decir. Salmos 116:10 ”Creí; por tanto hablé.” Cuando usted tiene fe en su corazón, es necesario aplicarla. El decir es la manera que Dios ha escogido para aplicar o librar fe en una situación. Cristo dijo en Mateo 17:20, “Si tuviera fe…dirían a este monte…” Si su fe no está desarrollada al punto de mover su boca, usted necesita continuar construyendo su fe por el oír. Cuando su fe crece, usted puede decir, “Soy un coheredero con Cristo. Tengo la autoridad sobre la maldición. Yo declaro a mis finanzas, ‘¡Sean bendecidas!’. Declaro a mi cuerpo, ‘¡Sea sano!”

Las promesas de Dios le pertenecen a usted. Usted es un hijo de Dios si usted ha recibido Cristo como su Señor y Salvador. ¡Como un hijo, usted es un heredero de Dios y coheredero con Cristo!

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¡Es El Tiempo Del Favor De Dios!

Queridos Compañeros y Amigos,

El favor de Dios le pertenece al creyente por su relación con Cristo Jesús. Es parte de nuestra herencia en Cristo. Pero, de la misma manera que nosotros recibimos la salvación, la sanidad, y otras partes de la redención por medio de fe, también recibimos la manifestación del favor de Dios por medio de fe.

Hace dos año, El Señor me dijo, “¡No se rinda ahora! Si usted se rinde ahora, perderá la manifestación de mi favor que nunca ha experimentado antes.” En otras palabras, “El favor está en camino. Usted tiene que continuar y recibir.” Habían cosas difíciles en mi vida durante este tiempo. El Señor me dio esta instrucción y yo actué en Sus palabras. Yo empecé a buscar los ejemplos del favor de Dios en la Biblia. Yo me pregunté, “¿Cómo funciona el favor de Dios? ¿Cuál sería mi vida si tuviera una manifestación del favor de Dios que nunca he experimentado antes?”

En mi búsqueda, yo descubrí aspectos del favor de Dios que antes no había entendido. Por ejemplo, la definición de favor incluye la palabra “apoyar.” Apoyar significa sostener, llevar, soportar, y mantener por la provisión. Cuando el favor de Dios está funcionando en su vida, Él lo sostendrá. Dios quiere mantenerlo por Su provisión. En las vidas de los hijos de Israel, Dios demostró una manifestación de Su favor. En Éxodo 12, vimos la historia del rescate de los hijos de Israel de una vida de esclavitud. Dios le había dicho a Moisés en capítulo 3:

“Y yo daré a este pueblo gracia (favor) en los ojos de los egipcios, para que cuando salgáis, no vayáis con las manos vacías; sino que pedirá cada mujer a su vecina y a su huéspeda alhajas de plata, alhajas de oro, y vestidos, los cuales pondrán sobre sus hijos y sus hijas; y despojarán a Egipto.” – Éxodo 3:21-22

Note que la palabra gracia significa lo mismo que el favor. Cuando Dios dio Su gracia o Su favor a los hijos de Israel, ellos recibieron de una fuente inesperada. Este ejemplo es una manifestación sobrenatural del apoyo del Señor. Recuerde que los hijos de Israel habían servido como los esclavos a los egipcios por muchos años. Por medio del favor sobrenatural, los egipcios pagaron como recompensa a los hijos de Israel. El favor de Dios vino sobre los egipcios y cambió su mentalidad. Ellos dieron con gozo todo lo que los hijos de Israel pedían (Éxodo 12:36). ¡Imagínese esto! Las mujeres dijeron, “Dame su joyería. Dame su oro y su plata, y sus mejores vestidos.” Y la gente de Egipto les dio a las mujeres del pueblo de Dios lo que le pedían. ¡Que manifestación del favor!

Con esta manifestación de Su favor, Dios le proveo a Su pueblo para el viaje. Dios los mantenía por medio de Su provisión. Si usted necesita que Dios lo sostenga, espere el favor. Si usted necesita que Dios lo mantenga por la provisión, ponga su fe en el favor de Dios. ¡Es el tiempo del favor de Dios!

Tal vez usted no tiene confianza que es el tiempo del favor de Dios para su vida. ¡Yo tengo buenas noticias para usted! Nuestro Salvador, Cristo Jesús, ha declarado que ya es el tiempo del favor de Dios. En Su primero sermón, Cristo predicó:

”El Espíritu del Señor está sobre mí,
Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;
A pregonar libertad a los cautivos,
Y vista a los ciegos;
A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor.” – Lucas 4:18-19

Cristo explicó que la unción sobre Su vida vino para el propósito de proclamar las buenas nuevas, para sanar, para dar la libertad y la vista, y también para predicar el tiempo del favor de Dios! Otras traducciones de este versículo dicen:

  1. y a proclamar el año de la buena voluntad del Señor. (RVC)
  2. y que ha llegado el tiempo del favor del Señor. (NTV)
  3. para anunciar que este año el Señor mostrará su bondad. (Palabra de Dios para Todos)
  4. Para proclamar el año aceptable del Señor (el día cuando la salvación y el favor gratis abunden profundamente). (AMP)

Jesús es el favor de Dios en su plenitud. La Biblia nos dice:

”Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia, Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron
por medio de Jesucristo.” – Juan 1:16-17

Si usted tiene Cristo Jesús en su corazón, ¡usted tiene acceso a la plenitud del favor de Dios! Si usted no tiene Cristo Jesús como su Salvador, este momento es su momento. La Biblia declara en Romanos 10:9 ”que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.” Esta es su oportunidad de recibir la salvación y la vida eterna. Por favor, ore esta oración “Señor Jesús, Yo vengo delante de ti. Yo te entrego mi corazón. Por favor, perdóneme de todos mis pecados. Yo creo que Tú moriste como mi sustituto en la cruz del Calvario. Creo que Dios te ha resucitado de la muerte. Yo te recibo como mi Señor y Salvador.”

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